"Aca no están"
idea, diseño de la sala
puesta museográfica para la mesa de entradas del EPM Ex Comisaría 5ta
La Plata / Buenos Aires
2026
Data
“Acá no están” es la puesta museográfica para la sala Mesa de Entradas de la ex Comisaría 5ª. Consiste en una instalación conformada por tres máquinas de escribir Olivetti de la década de 1970, cada una con una hoja A4 con una palabra calada que, en conjunto, permite leer la frase “acá no están”. Las máquinas se disponen sobre pedestales volantes de hierro negro y se iluminan desde abajo con una intensa luz blanca. La sala se encuentra sonorizada mediante una recreación de testimonios de familiares de detenidos.
Al fondo del espacio se ubica la garita de vigilancia, originalmente utilizada para observar los movimientos de los transeúntes e incluso apuntar y disparar a través de sus mirillas. Sus paredes interiores se encuentran mapeadas con un video en loop de macros superpuestos de ojos en blanco y negro, con trama de mediopunto —que evoca la prensa gráfica de la época—, que miran directamente al visitante.
«Bajo el lema “Construir Memorias Activas”, la exhibición pone en escena la historia del terrorismo de Estado a partir de la experiencia del centro clandestino que funcionó en la comisaría 5ta de La Plata durante la última dictadura militar en Argentina, así como de las resistencias y la organización colectiva que surgieron como respuesta.
Fue pensada como un espacio de encuentro y de construcción de la memoria con las nuevas generaciones.
Busca establecer un diálogos y generar espacios de escucha para que puedan emerger nuevas preguntas sobre el pasado y reflexiones sobre nuestro presente, con la intención de promover una ciudadanía crítica comprometida en la defensa de los derechos humanos y con los desafíos democráticos actuales.
Concepto
La propuesta conceptual se articula a partir de una evocación de la burocracia policial y del silencio, trabajando sobre la tensión entre lo visible y lo oculto. Las máquinas de escribir funcionan como dispositivos de registro y, al mismo tiempo, como huellas de aquello que no se dice. En este sentido, la obra pone en juego una relación entre escritura, ocultamiento, ausencia y memoria, amplificada por la presencia de los testimonios sonoros.
Se opta por una intervención mínima del espacio, preservando su carácter y su condición original. La utilización de materiales y elementos de época refuerza esta decisión. El hierro de los pedestales introduce una materialidad fría y rígida que acentúa el carácter opresivo del dispositivo. La iluminación contrapicada proyecta grandes sombras —de las teclas y de las caladuras— que se expanden sobre las paredes, generando una atmósfera espectral donde lo oculto adquiere una escala desmesurada.
En su dimensión simbólica, la obra propone un desplazamiento de la mirada. El recorrido comienza con la observación a través de la abertura de la mesa de entrada, donde se enmarcan las máquinas y sus sombras. Luego, el visitante puede acercarse a la garita y mirar a través de las rendijas utilizadas para vigilar. En ese gesto, quien observa es también observado: los ojos proyectados interpelan al visitante, devolviendo su mirada y situándolo, simultáneamente, en el lugar de quien controla y de quien es controlado.
mood e inspiraciones
La fuente de inspiración para la obra es el espacio administrativo de la comisaría, la papelería y el equipamiento de oficina de las comisarías de la década del 70. cuero, acero pintado de ambar, hierro.
creditos
Coordinación general y montaje
Margarita Dillon
Diseño, desarrollo, videomapping
Pau Castillo
Sonido
Martín Eckmeyer
Equipo completo
La propuesta de todos los espacios fue desarrollada por un equipo interdisciplinario, del que formó parte Pau Castillo, integrado por Abuelas de Plaza de Mayo, EPM Ex Comisaría 5ta, la Secretaría de Arte y Cultura, la Facultad de Artes, el Programa Mundo Nuevo y la Prosecretaría de DDHH de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP.


